Por Orlando Cartagena Lagar
Felicidades a las mujeres, no por ser un sexo diferente, sino por haber librado, desde el origen de la humanidad, una guerra silenciosa poniendo el cien por cien de sus capacidades para seguir dando vida al mundo.
A lo largo de la historia se han enfrentado a las inclemencias del tiempo, a desastres naturales, al sufrimiento, a la discriminación y, sobre todo, a las brutalidades sociales y, en demasiadas ocasiones, a las de los propios hombres con quienes comparten no solo el duro trabajo de la vida, sino también el día a día y el hogar.
Y aun así han dado calor a los hombres, hogar a la familia, amor a los hijos y vida a la humanidad.
Con estas humildes palabras quiero decir simplemente: gracias.
A la mujer annobonesa quiero transmitirle mi agradecimiento personal: como hijo de esta tierra, como parte de su sociedad y como hombre. No encuentro palabras suficientes, solo gratitud, respeto, aceptación y cariño para todas las mujeres annobonesas y para todas las mujeres del mundo que aún sufren los atropellos de tantos hombres.
En realidad, no debería existir un único día especial para ellas, porque cada día debería ser un día especial para todas las mujeres del mundo.
Y para mi mamá, dezu paga mama Mamá Paí.




