Fuentes locales denunciaron amenazas de militares enviados por Guinea Ecuatorial, restricciones a libertades básicas, hambre, violencia y abusos contra menores.
La situación en la isla de Annobón vuelve a generar alarma entre organizaciones y sectores vinculados a la diáspora annobonesa, luego de que este medio tuviera acceso a fuentes que narran el clima de intimidación permanente, restricciones a las libertades básicas y abusos cometidos por militares desplegados por el régimen de Guinea Ecuatorial.
Se trata de un escenario de control social, miedo y deterioro de las condiciones de vida de la población local, en medio de crecientes tensiones entre habitantes annoboneses y efectivos enviados desde Río Muni.
Denuncias de amenazas directas contra la población
Melchor Andema Osá —identificado como comisario, coronel del ejército ecuatoguineano y jefe militar en la isla— advirtió que las fuerzas desplegadas podrían abrir fuego contra la población ante cualquier acto de desobediencia civil. Las amenazas, de acuerdo a la denuncia, fueron realizadas en nombre del dictador Teodoro Obiang Nguema Mbasogo y de su hijo el vicepresidente.
La población sostiene que cualquier reunión de más de dos personas en espacios públicos es interpretada por los militares como una posible acción de organización social o resistencia, generando vigilancia constante, intimidaciones y amenazas.
Asimismo, numerosos habitantes aseguran sufrir hostigamientos por portar teléfonos móviles en la vía pública, debido a sospechas de que puedan registrar imágenes, comunicarse con el exterior o difundir información sobre lo que ocurre en la isla.
Restricciones, control y deterioro social
Entre las situaciones denunciadas aparece la prohibición de practicar deportes, incluso correr por la isla, bajo amenazas de detención. También se mencionan restricciones para desplazarse hacia zonas boscosas y obstáculos para desarrollar actividades cotidianas.
El campo de fútbol de Annobón fue ocupado con contenedores utilizados para almacenar y comercializar bebidas alcohólicas. Además, se denuncia la distribución de sustancias nocivas y de alcohol en distintos puntos de la isla, en un contexto social marcado por la desesperación y la precariedad.
El texto sostiene que la juventud annobonesa se encuentra privada de espacios deportivos y recreativos, mientras crecen el miedo y la tensión social.
Hambre y dificultades para acceder a alimentos
La comunidad también expone graves problemas de acceso a alimentos. La carne y otros productos provenientes de Malabo están reservados prioritariamente para el contingente militar, que luego revende esos bienes a precios elevados a la población local.
Los habitantes aseguran depender casi exclusivamente de tubérculos y de la pesca artesanal para subsistir. Sin embargo, también afirman que existen restricciones para acudir a los campos de cultivo y limitaciones que dificultan la salida regular de pescadores al mar.
Desde Annobón describen un escenario de hambre creciente y sostienen que la población vive bajo un esquema de control que afecta incluso las formas básicas de subsistencia.
Educación, violencia y denuncias sobre menores
Uno de las denuncias más delicadas se refiere a la situación de niños y adolescentes en la isla: 27 alumnos annoboneses fueron expulsados de la escuela tras conflictos con niños fang, en un contexto que describen como de “ocupación colonial”.
Además, se cuestiona la presencia de soldados desempeñando tareas de enseñanza y el desplazamiento de docentes annoboneses de sus funciones habituales.
El texto advierte que numerosos menores quedan fuera del sistema educativo y expuestos a situaciones de violencia, abandono y abusos. También se denuncian presuntos casos de violencia sexual contra niñas y adolescentes, además de embarazos precoces vinculados al contexto de vulnerabilidad extrema.
Los denunciantes califican la situación como un proceso de “aniquilación identitaria” y un “genocidio lento” contra la población annobonesa.
Pedido de intervención internacional
Frente a este escenario, el Gobierno de la República de Annobón solicita la intervención y atención del Estado español, así como de organismos internacionales como Naciones Unidas y Amnistía Internacional.
La solicitud incluye un llamado urgente para que la comunidad internacional observe la situación de Annobón y actúe ante las presuntas violaciones a los derechos humanos que atraviesa actualmente la isla.




