“Îlot de Résistance”: Revista francesa expone el genocidio histórico y el derecho de Annobón a existir

Afrique Magazine definió a Annobón como “Îlot de Résistance”.

La prestigiosa Afrique Magazine dedicó un extenso informe a la isla de Annobón y la definió como un “Îlot de Résistance” —isla de resistencia—, una caracterización que no alude solo a su aislamiento geográfico, sino a una historia singular de autonomía, identidad propia y represión sistemática que, según la publicación francesa, explica y legitima el actual reclamo de independencia del pueblo Ambô.

En su investigación, la revista subraya que Annobón no es un territorio “separatista por capricho”, sino una comunidad con una trayectoria histórica radicalmente distinta a la de Guinea Ecuatorial. “El caso de Annobón plantea interrogantes de derecho internacional y pone en evidencia los límites del proceso de descolonización africana”, sostiene el artículo, al recordar que las fronteras heredadas del colonialismo “agruparon pueblos con identidades distintas sin considerar sus aspiraciones propias”.

La historia de Annobón, señala Afrique Magazine, comienza como la de una isla poblada por africanos, luso-africanos y algunos portugueses, muchos de ellos esclavizados o liberados. Con el paso del tiempo, la comunidad desarrolló rasgos culturales, lingüísticos y políticos propios, muy distintos a los del continente. “Durante cerca de dos siglos, los annoboneses se gobernaron a sí mismos”, destaca la revista, mediante una forma de democracia local encarnada por un consejo de ancianos, el Vidjil, y con una lengua propia —el fá d’Ambô— que aún se habla hoy.

Ese período de autonomía, remarca el medio francés, fue posible gracias al aislamiento y al desinterés colonial. Pero también fue lo que permitió que Annobón construyera una identidad diferenciada, con estructuras sociales, normas y creencias propias. “Esta autonomía llegó a su fin con la llegada de los misioneros claretianos a fines del siglo XIX”, explica el artículo, que describe un modelo colonial “paternalista, autoritario y profundamente patriótico”, donde evangelizar, civilizar e hispanizar se volvieron una sola cosa.

El punto de quiebre definitivo llegó en 1968. Afrique Magazine recuerda que, con la independencia de Guinea Ecuatorial otorgada por la España franquista, Annobón fue incorporada a un Estado con el que no tenía nada en común, pese a estar separada por casi 700 kilómetros de la capital, Malabo. “Los annoboneses bajaron la cabeza”, escribe la revista, marcando el inicio de una etapa de sometimiento político, económico y militar.

Desde entonces, el artículo describe una represión sistemática bajo los gobiernos de Francisco Macías Nguema y, luego, de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. “Aislamiento forzado, negligencia sanitaria, marginación económica, sanciones políticas y saqueo de recursos”, enumera la publicación, que afirma sin rodeos: “El objetivo es diluir la identidad cultural de la isla y quebrar el espíritu de resistencia de su pueblo”.

La revista francesa va más allá y vincula ese proceso con prácticas que encajan en la definición de genocidio estructural: ausencia total de hospital y colegio, destrucción ambiental, militarización permanente, violencia sexual, deportaciones y un aislamiento extremo que obliga a la población joven a abandonar la isla. “Una manera silenciosa de vaciar el territorio”, señala el informe.

Para la revista, Annobón no es una anomalía ni una curiosidad exótica: es el ejemplo de un pueblo al que se le negó su historia, su voz y su derecho a decidir. Por eso, concluye, Annobón sigue en la mira del mundo, no como un problema, sino como una causa.

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