Avanza la querella penal: Con Obiang ausente, el Primer Ministro de la República de Annobón negó retractarse

Orlando Cartagena Lagar, frente al Palacio de Justicia de Catarroja.

El acto de conciliación promovido por Teodoro Obiang Nguema Mbasogo contra el Primer Ministro de la República de Annobón, Orlando Cartagena Lagar, concluyó este miércoles en el Tribunal de Instancia de Catarroja (Valencia) sin avenencia entre las partes.

El mandatario ecuatoguineano no compareció personalmente y estuvo representado por su procuradora, en una audiencia que ya anticipaba la falta de acuerdo y que constituye el paso previo obligatorio antes de una eventual querella criminal por calumnias e injurias en España.

La ausencia del jefe de Estado se produce en un contexto de creciente tensión judicial con tribunales españoles. En las últimas semanas, la Audiencia Nacional volvió a quedar en el centro de la escena tras el nuevo plantón de altos cargos del régimen —entre ellos el hijo del mandatario— citados a declarar por presuntos delitos de terrorismo, secuestro y torturas en una causa que permanece abierta.

Tras la audiencia en Valencia, Cartagena difundió un comunicado en el que sostuvo que la acción judicial tiene una “motivación estrictamente política” y constituye “una forma de intimidación judicial ejercida por un dirigente que permanece en el poder desde 1979 al frente de una de las dictaduras más prolongadas, feroces y criminales del mundo”.

En el texto, el dirigente annobonés explicó que la demanda le exige retractarse de “supuestas calumnias e injurias”, publicar la rectificación en los mismos medios y abonar “una indemnización de 1 millón de euros”, además de costas estimadas en 5.000 euros. “Resulta profundamente cínico alegar que dicha indemnización tendría como destino el bienestar del pueblo guineecuatoriano”, afirmó.

Cartagena también manifestó su “profunda preocupación” por su seguridad personal y la de su familia, y recordó que fue “torturado por militares que actúan bajo órdenes del poder”, lo que —según expresó— lo obligó a abandonar Guinea Ecuatorial y le dejó “secuelas psicológicas y físicas”.

“El acto de conciliación concluyó sin avenencia entre las partes”, señaló en el comunicado, en un episodio que lejos de clausurar la disputa profundiza un conflicto de largo aliento: de un lado, un mandatario que lleva más de cuatro décadas en el poder; del otro, un dirigente en el exilio que, a fuerza de denuncias y exposición internacional, consolida su protagonismo como referente de la causa annobonesa y transforma cada instancia judicial en un nuevo capítulo de esa confrontación prolongada.

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