La concentración en Madrid reclamó a España una revisión de la incorporación de Annobón a Guinea Ecuatorial y protección internacional para su población.
“¡Annobón existe y resiste!”. Con esa consigna, el pueblo annobonés llevó hoy su reclamo frente al Congreso de los Diputados, en Madrid. La concentración puso en el centro de la capital española una exigencia concreta: que España asuma su responsabilidad histórica y abra una revisión del proceso por el cual Annobón quedó integrado en Guinea Ecuatorial en 1968, sin una consulta específica que permitiera a su población decidir libremente su futuro.
La convocatoria, prevista entre las 10.00 y las 13.00 en la Carrera de San Jerónimo, reunió las principales banderas de la causa annobonesa: el derecho a la libre determinación, la denuncia del aislamiento y la represión, la defensa de su identidad y el pedido de protección internacional. “¡No somos provincia de Guinea! ¡Somos la República de Annobón!” fue una de las consignas de la jornada.
El reclamo quedó desarrollado en un manifiesto de ocho páginas firmado por Orlando Cartagena Lagar, Primer Ministro del Gobierno de la República de Annobón y Presidente del partido español Ambo Legadu. Dirigido a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y a los grupos parlamentarios, el documento también interpela al Gobierno español, al Senado y al Defensor del Pueblo Ángel Gabilondo Pujol. Su planteo central es que el transcurso de 58 años no puede cerrar una controversia cuya raíz —la ausencia de consentimiento diferenciado— continúa sin ser examinada.
Una decisión del franquismo que la democracia debe revisar
El manifiesto cuestiona la arquitectura política y jurídica que España dejó establecida antes de la independencia de Guinea Ecuatorial. Recuerda que la Ley 191/1963 incluyó a Annobón dentro del territorio de Fernando Poo, pese a su separación geográfica y a su singularidad histórica, cultural y lingüística.
Para los representantes annoboneses, la transferencia de soberanía de 1968 no resolvió esa situación: sostienen que la isla quedó incorporada al nuevo Estado sin un procedimiento propio de consulta ni garantías específicas para proteger a su población.
“Por ello solicitamos que la democracia española examine democráticamente lo que fue decidido durante una dictadura”, expresa el documento.
La exigencia apunta a medidas verificables. El manifiesto pide una comisión o mecanismo independiente, con plazos, acceso a los archivos y participación annobonesa, que estudie el estatuto de la isla antes de 1968, las condiciones de su incorporación y las responsabilidades que pudieran derivarse de aquel proceso.
También reclama un dictamen jurídico independiente y una audiencia oficial ante el Congreso, el Senado y el Ministerio de Asuntos Exteriores que conduce José Manuel Albares. El objetivo es abrir una vía institucional para que el pueblo de Annobón pueda expresar su voluntad mediante un procedimiento libre, informado y sujeto a observación internacional.
Protección urgente frente a las denuncias de represión
La revisión histórica está acompañada por un reclamo inmediato de protección. El manifiesto denuncia militarización, detenciones arbitrarias, torturas, restricciones de las comunicaciones y de la movilidad, persecución cultural y violencia sexual. También recoge denuncias de daños ambientales y vertidos de residuos tóxicos y radiactivos, para los que exige investigación y verificación independientes.
Bajo la denuncia de “genocidio estructural”, la representación annobonesa advierte sobre los efectos acumulados del aislamiento, la represión, el desplazamiento y la erosión de su identidad. El propio texto reclama que organismos competentes investiguen los hechos y determinen su eventual encuadre en las categorías del derecho penal internacional.
Entre las medidas solicitadas figuran el ingreso de observadores independientes, la protección de víctimas y testigos y una misión urgente que evalúe la situación sanitaria, alimentaria, ambiental y humanitaria de la isla. También se pide preservar el fa d’Ambô, las tradiciones y el patrimonio annobonés, y garantizar que sus representantes en España puedan desarrollar su actividad sin intimidación ni persecución transnacional.
La concentración trasladó así una demanda que excede el reconocimiento simbólico. El Gobierno de la República de Annobón reclama que las instituciones españolas registren la petición, escuchen a sus representantes y respondan con actuaciones concretas.
“No pedimos que España acepte una conclusión sin investigar. Pedimos que España investigue, escuche y actúe”, sostiene el manifiesto.
Desde Madrid, el mensaje fue dirigido también a la sociedad española y a la comunidad internacional: Annobón reclama verdad histórica, protección y el derecho a decidir su futuro. ¡Remos en alto!




