La presencia militar frente a Palé se prolonga desde hace semanas. Vecinos denuncian movimientos nocturnos, cortes de luz y exhibiciones de armas como forma de intimidación.
La presencia desde hace semanas de un buque de guerra ecuatoguineano frente a las costas de Palé ha incrementado el miedo y la incertidumbre entre los habitantes de Annobón. En una isla sometida desde hace décadas a una fuerte presencia militar, la permanencia de la embarcación es interpretada por parte de la población como una nueva demostración de fuerza y amenaza.
Según testimonios recibidos desde la isla por Ambô Legadu, el buque permanece fondeado frente al sector norte de Annobón y, según se cree, estaría esperando ser reabastecido de combustible. Aunque Palé dispone de puerto, la embarcación no habría atracado y sus tripulantes permanecen a bordo durante buena parte del día.
Extraños movimientos nocturnos
Las mismas fuentes denuncian desembarcos durante la noche mediante lanchas y el traslado de materiales hacia zonas boscosas de la isla, sin que la población conozca su contenido ni finalidad. Los movimientos, aseguran, coincidirían reiteradamente con cortes del suministro eléctrico, lo que alimenta todavía más las sospechas sobre unas operaciones realizadas sin información pública.
Antes de algunos de esos desplazamientos nocturnos, residentes aseguran haber observado militares exhibiendo armas y circulando a gran velocidad por las calles de Palé, acciones que interpretan como gestos destinados a intimidar y provocar temor.
La falta de explicaciones oficiales agrava el clima de inquietud. Para numerosos annoboneses, resulta especialmente llamativo que un buque militar ecuatoguineano permanezca durante semanas frente a una isla que cuenta con instalaciones portuarias, mientras se registran operaciones nocturnas de las que la población no recibe ninguna información.

Un despliegue militar que contrasta con la reciente pérdida de un helicóptero
La exhibición de capacidad militar en Annobón contrasta, además, con lo sucedido apenas unas semanas antes en la Región Continental, cuando las Fuerzas Armadas fueron incapaces durante casi tres semanas de localizar uno de sus propios helicópteros de combate.
El Z-9WE de las Fuerzas Armadas desapareció el 19 de junio de 2026 después de perder contacto durante una misión en la Región Continental. La operación de búsqueda terminó adquiriendo unas dimensiones extraordinarias: las propias autoridades reconocieron el despliegue de más de 2.000 efectivos en 77 poblados, además de medios aéreos, drones y operaciones terrestres. El gobierno estadounidense llegó a ofrecer apoyo mediante el envío de tres especialistas en búsqueda y salvamento.
Radio Macuto utilizó el episodio para cuestionar duramente la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas, señalando la contradicción entre la imagen de poder militar proyectada por el régimen y su incapacidad para encontrar durante semanas una aeronave desaparecida dentro del propio territorio nacional. El medio destacó que en la búsqueda terminaron participando drones, helicópteros, militares, aldeanos y cazadores.
Finalmente, el 10 de julio, las autoridades anunciaron que el aparato había sido localizado en una cordillera situada entre los poblados de Mongom y Miduma, entre Niefang y Evinayong. Ninguno de sus cuatro tripulantes sobrevivió. El propio régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo agradeció públicamente la ayuda recibida de países amigos durante las labores de búsqueda y localización.
El episodio plantea un contraste difícil de ignorar: mientras las autoridades despliegan ahora un buque militar durante semanas frente a una pequeña población insular, exhibiendo una capacidad destinada aparentemente a controlar Annobón, semanas antes necesitaron un enorme dispositivo humano y asistencia exterior para localizar uno de sus propios helicópteros militares.
¿Cuál es la misión del buque?
En Annobón, donde la relación entre los habitantes y las fuerzas de ocupación enviadas desde el continente permanece marcada por la desconfianza, la presencia prolongada del buque vuelve a instalar preguntas que las autoridades continúan sin responder: ¿qué misión está desarrollando frente a Palé?, ¿por qué permanece fondeado durante semanas?, ¿por qué se producen desembarcos nocturnos y qué materiales están siendo trasladados hacia el interior de la isla?
Mientras no existan respuestas públicas, cada movimiento nocturno, cada corte de electricidad y cada exhibición de armas contribuyen a aumentar el miedo de una población que desconoce qué operación militar se está desarrollando en su propio territorio.




