Se profundizan el aislamiento y el desabastecimiento en Annobón ante el aumento de población implantada

Annobón aislada y el Viteoca colapsado.

Mientras intenta justificar el caos del Viteoca, un dirigente del PDGE reconoció que en la isla existe una falta crónica de agua, alimentos y suministros básicos.

La polémica por el buque Viteoca terminó exponiendo, desde las propias filas del régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, la gravedad del desabastecimiento que atraviesa Annobón.

En un audio difundido en las últimas horas, el vicepresidente primero de la Comisión Distrital de Seguimiento del PDGE reconoce que en la isla “no hay agua” y que prácticamente no existen suministros.

“Martínez ya no tenía ni chicle”, afirma en referencia a Martínez Hermanos, la empresa cuya instalación en la isla fue presentada en 2023 por el propio régimen como una supuesta solución al abastecimiento, después de las reiteradas denuncias del Gobierno de la República de Annobón sobre la escasez permanente que sufre la comunidad.

El dirigente también admite que los propios annoboneses dependen de lo que consiguen comprar y enviar desde Malabo: “Todos hemos hecho todo lo posible para poder comprar las necesidades de nuestras familias y poder aguantar en Annobón”, explicaron.

La situación quedó nuevamente expuesta con el último viaje del Viteoca. Según se desprende del audio, más de 1.200 personas pretendían trasladarse hacia Annobón, pero el barco tiene capacidad para apenas unos 450 pasajeros. A eso se suma una enorme cantidad de alimentos, pertenencias particulares y productos comerciales acumulados después de meses sin un servicio regular, además del aumento de la población implantada por la fuerza de ocupación colonial, denunciado por los annoboneses como parte de una política destinada a desplazar a la población originaria.

El Primer Ministro de la República de Annobón, Orlando Cartagena Lagar, explicó que detrás de esa saturación existe un problema todavía más profundo. “Llevamos 58 años de independencia de Guinea Ecuatorial. Nunca se ha mandado ningún barco con provisiones. Simplemente cada annobonés envía lo que puede a su familia”, aseguró.

Las familias que no tienen parientes en Malabo o Bata son las que peor atraviesan el aislamiento. “Es un pueblo que no tiene nada. Necesita de todo”, resumió Cartagena Lagar.

Para los annoboneses, el problema tampoco se limita a conseguir un barco. Denuncian que las autoridades controlan quién puede entrar a la isla y que quienes no responden al régimen se exponen a detenciones, represalias y otras formas de persecución.

Así, el intento del PDGE de justificar las restricciones del Viteoca terminó dejando una admisión incómoda: tres años después de que la fuerza de ocupación colonial intentara presentar un supermercado como símbolo de progreso, Annobón sigue dependiendo de un barco irregular y de los paquetes que cada familia logra enviar para conseguir hasta los productos más básicos. Una situación que, según denuncian las autoridades annobonesas, se agrava con el paso del tiempo y con el crecimiento de la población implantada en la isla.

Martínez Hermanos: una puesta en escena que no resolvió el desabastecimiento 

La llegada de Martínez Hermanos a Annobón se produjo después de las reiteradas denuncias públicas de Ambô Legadu sobre la escasez de alimentos y productos básicos que sufría la población de la isla.

Su instalación fue presentada entonces como una muestra de abastecimiento y progreso. Sin embargo, tres años después, es un propio dirigente del PDGE quien reconoce que ni siquiera ese establecimiento dispone ya de productos suficientes.

La situación permite entender cómo funciona realmente buena parte del abastecimiento de Annobón.

Las familias compran en Malabo alimentos, medicamentos, productos de higiene y otros artículos esenciales y deben esperar hasta que exista una oportunidad para enviarlos a la isla.

Quienes no tienen familiares o personas de confianza en Malabo o Bata se encuentran en una situación todavía más vulnerable.

De viajar en una barcaza de carga al Viteoca 

El problema del abastecimiento está directamente relacionado con otro de los grandes problemas estructurales de Annobón: su aislamiento marítimo.

Durante años, la isla ni siquiera dispuso de un servicio regular y adecuado para el transporte de pasajeros. Los annoboneses llegaron a depender para sus desplazamientos de una barcaza de carga utilizada por SOMAGEC.

No se trataba de una embarcación acondicionada para prestar un servicio regular de pasajeros. Los annoboneses realizaban la travesía a la intemperie, sin instalaciones adecuadas para pasajeros, agua potable ni condiciones apropiadas de saneamiento.

Esta situación fue denunciada públicamente por Embô Legadu, junto con el aislamiento y las enormes dificultades que encontraba la población para entrar o salir de su propia isla.

Posteriormente, el 8 de mayo de 2024, Teodorín Nguema Obiang anunció públicamente la contratación de San Valentín y Viteoca para realizar los desplazamientos marítimos hasta Annobón. La medida fue presentada como una solución al problema de las comunicaciones marítimas.

Según lo anunciado entonces, cada una de las dos compañías realizaría dos viajes mensuales, lo que suponía hasta cuatro conexiones al mes. Dos años después, la realidad reconocida desde las propias estructuras del PDGE está muy lejos de aquella promesa.

De cuatro viajes mensuales prometidos a más de dos meses sin un solo barco

El contraste resulta difícil de ignorar. En mayo de 2024 se anunciaron hasta cuatro conexiones mensuales entre San Valentín y Viteoca. En agosto de 2026, un dirigente del propio PDGE reconoce que Annobón lleva más de dos meses sin recibir ningún barco.

La irregularidad no constituye una excepción aislada. El servicio marítimo hacia Annobón puede espaciarse durante semanas y, en ocasiones, durante dos o incluso tres meses. Esta situación tiene consecuencias directas.

Durante todo ese tiempo se acumulan en Malabo personas que necesitan viajar, alimentos, medicamentos, mercancías, equipajes y, especialmente, los paquetes que las familias preparan para mantener a sus familiares en la isla.

Cuando finalmente se anuncia un viaje, toda esa demanda acumulada converge sobre un único barco. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido ahora.

Más población, los mismos recursos escasos

A esta situación se añade otro elemento que preocupa especialmente a los annoboneses: el aumento de la población implantada en la isla por la fuerza de ocupación colonial.

La presencia creciente de militares, funcionarios y otras personas trasladadas desde el continente incrementa la demanda de transporte, alimentos, agua y otros recursos en una isla que ya carece de capacidad suficiente para satisfacer las necesidades básicas de su población originaria.

Para las autoridades annobonesas, este crecimiento de población implantada no puede analizarse únicamente como un problema logístico. Lo denuncian como parte de una política destinada a modificar progresivamente la composición demográfica de Annobón y desplazar a su población originaria.

El episodio actual permite observar además una consecuencia inmediata: cada incremento de población en una isla sin un sistema estable de abastecimiento aumenta la presión sobre unos recursos que ya son extremadamente escasos.

Si, como reconoce el propio dirigente del PDGE, en Annobón «no hay agua» y los establecimientos se quedan sin productos básicos, aumentar la población sin incrementar paralelamente la capacidad de abastecimiento, transporte, agua y saneamiento agrava necesariamente la precariedad existente.

«No hay agua«

Por todo lo antedicho, resulta particularmente significativa la admisión realizada ahora desde las propias estructuras del PDGE. No se trata únicamente de las denuncias que Ambô Legadu, las autoridades annobonesas y las propias familias vienen realizando desde hace años.

Es un dirigente del partido gobernante quien reconoce que «no hay agua», que Martínez Hermanos prácticamente se ha quedado sin productos y que las propias familias deben comprar desde Malabo lo necesario para poder «aguantar en Annobón».

Sus palabras terminan describiendo precisamente la realidad que durante años se ha intentado presentar de otra manera.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *