La militarización de Annobón continúa afectando gravemente la vida cotidiana de la población. A las denuncias de detenciones arbitrarias, torturas, agresiones y persecución de las manifestaciones culturales y religiosas se suma ahora una creciente preocupación por las restricciones que afectan a los medios tradicionales de subsistencia del pueblo annobonés.
1.- Requisa de aparejos de pesca
Según denuncias recibidas desde la isla, las fuerzas militares ordenaron mediante pregón que los pescadores entregaran en el cuartel los fusiles y arpones utilizados para la pesca submarina.
La advertencia fue contundente: «Quien no obedezca ya sabe lo que le espera».
Diversos testimonios sostienen que esta orden habría sido impartida desde la superioridad. La retirada de estos instrumentos ha limitado considerablemente la capacidad de muchos pescadores para obtener alimento mediante los métodos tradicionales utilizados durante generaciones.
2.- Restricciones a la pesca tradicional
Las medidas adoptadas han alterado profundamente la forma en que la población puede acceder al mar. La requisa de arpones y fusiles de pesca ha reducido la capacidad de numerosos pescadores para faenar de manera independiente, afectando uno de los principales medios tradicionales de subsistencia de la isla.
Al mismo tiempo, las autoridades han facilitado algunas embarcaciones utilizadas por un grupo reducido de personas para realizar las faenas de pesca. En muchos casos, otros habitantes terminan acompañando estas lanchas porque han perdido sus propios medios tradicionales o porque esa se ha convertido en la alternativa más accesible para conseguir pescado.
Según diversas denuncias, parte del pescado obtenido abastece al cuartel militar y otra parte es limpiada, salada o ahumada para su posterior traslado fuera de Annobón. Personas que participan en estas labores describen un ambiente de presión constante y temor a represalias.
Mientras tanto, numerosos pescadores han visto reducida su autonomía para alimentar a sus familias y sostener su modo de vida.
3.- Agricultura bajo presión
La agricultura continúa siendo un pilar esencial de la alimentación de Annobón, sostenida principalmente por el trabajo de las mujeres.
Sin embargo, numerosas residentes afirman que cada vez acuden con menos frecuencia a las fincas debido al clima de inseguridad, al temor y a la fuerte presencia militar. También existen denuncias de que miembros de las fuerzas desplegadas toman productos agrícolas de las fincas para su propio abastecimiento, aumentando la sensación de indefensión entre la población.
La combinación de las dificultades para pescar y de las limitaciones para trabajar las fincas está debilitando progresivamente la capacidad de muchas familias para producir sus propios alimentos.
4.- Una población sometida a presión permanente
Los habitantes de Annobón viven en un clima de incertidumbre e intimidación constante. Muchos se preguntan por qué permanece desplegado un elevado número de militares en una isla pequeña mientras continúan llegando personas procedentes de Río Muni, pese a las limitaciones de recursos básicos que sufre la población local.
Según diversas denuncias, las órdenes para endurecer el control sobre la isla procederían de la superioridad.
Un vecino resume el sentimiento de muchos annoboneses con una frase sencilla: «Me da miedo volver a Annobón».
5.- Una estrategia de desgaste
La acumulación de restricciones sobre la pesca tradicional, las dificultades para desarrollar la actividad agrícola, la militarización y el clima permanente de miedo están deteriorando las condiciones de vida de la población annobonesa.
Habitantes de la isla consideran que estas medidas buscan desgastar progresivamente a la población, favorecer su desplazamiento y facilitar un mayor control sobre Annobón.
Estas denuncias se producen en un contexto marcado por detenciones arbitrarias, denuncias de torturas, persecución de las celebraciones tradicionales vinculadas a San Antonio de Padua y otras graves violaciones de derechos humanos denunciadas durante los últimos meses.
Respuesta oficial
En este marco, desde el Gobierno de la República de Annobón exigieron al régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo:
- El cese inmediato de las medidas que restringen los medios tradicionales de subsistencia del pueblo annobonés.
- La devolución de los aparejos de pesca requisados a sus legítimos propietarios.
- Garantías para que pescadores y agricultores puedan desarrollar sus actividades sin intimidación ni represalias.
- Una investigación internacional independiente sobre las denuncias de abusos contra la población civil.
- La retirada de las fuerzas militares desplegadas en Annobón y el respeto pleno de los derechos fundamentales de sus habitantes.
El pueblo annobonés tiene derecho a vivir en su tierra, alimentarse de sus propios recursos, preservar sus tradiciones y desarrollar su forma de vida sin miedo ni coerción.




