Un genocidio cultural e identitario
Jóvenes y niños annoboneses, vestidos con telas tradicionales y descalzos mientras participaban en prácticas culturales ancestrales, fueron objeto de una violenta intervención por parte de las fuerzas de ocupación colonial Fang de Guinea Ecuatorial asentados en la isla de Annobón, en lo que constituye un grave ataque contra la identidad y el patrimonio cultural del pueblo de Annobón.
Los soldados invasores los obligaron a desnudarse y quemaron sus vestimentas tradicionales, acusándolos de ir descalzos y de portar una indumentaria supuestamente no reglamentaria. Además, el gobernador impuesto por el régimen colonial de Guinea Ecuatorial en la isla, Eduardo Minang Enzema Abeme, decretó la prohibición de circular sin zapatos, una medida especialmente abusiva e irracional en una isla sin tiendas y cuya población lleva décadas sometida al aislamiento, el abandono y una pobreza extrema.
La prohibición de prácticas culturales constituye un genocidio cultural que atenta contra la identidad y la supervivencia del pueblo de Annobón. Exigimos respeto a nuestra cultura y derechos.
Estos hechos representan una manifestación alarmante de abuso de poder y una agresión directa contra las expresiones culturales y la identidad del pueblo annobonés, cuya magnitud resulta incalculable.
Jóvenes y adolescentes fueron detenidos el 1 de junio, incomunicados, golpeados y liberados el día 4. Denuncian torturas, persecución religiosa y nuevos abusos contra menores.
Annobón volvió a quedar sumida en el miedo, el silencio forzado y la violencia estatal. Según testimonios recibidos desde la isla, el régimen de Guinea Ecuatorial ejecutó a comienzos de junio un nuevo operativo represivo contra jóvenes, adolescentes y miembros de la comunidad annobonesa, en un contexto marcado por el corte de telecomunicaciones, la persecución de prácticas religiosas tradicionales y la llegada del nuevo gobernador designado por Malabo mediante el decreto número 23/2026.
Los hechos denunciados ocurrieron en vísperas de la festividad de San Antonio de Padua, Santo Patrono de Annobón, una de las celebraciones religiosas y culturales más importantes de la isla. Lejos de transitar un tiempo de preparación espiritual y encuentro comunitario, la población annobonesa inició junio bajo una nueva escalada de detenciones, golpes, amenazas y aislamiento.
Annobón, ubicada en el Golfo de Guinea, mantiene desde hace años una situación de creciente militarización, aislamiento y denuncias de violaciones a los derechos humanos. Organizaciones como Access Now ya habían advertido sobre el apagón digital impuesto desde julio de 2024, cuando el gobierno de Guinea Ecuatorial cortó servicios de telefonía móvil e internet en la isla tras protestas pacíficas de la población.
Tres días de cautiverio, golpes y torturas
De acuerdo con los testimonios recibidos por Ambô Legadu, varios jóvenes que realizaban actos tradicionales y espirituales fueron detenidos arbitrariamente por órdenes de Melchor Andomo Osá y Eduardo Minang Enzema Abeme, jefe militar y gobernador Fang de ocupación respectivamente, el pasado 1 de junio y trasladados a los calabozos del campamento militar. Allí fueron atados de pies y manos, desnudados, golpeados y mantenidos despiertos durante tres días bajo torturas constantes, hasta ser liberados el 4 de junio.
Las fuentes describen un patrón de violencia extrema. Los detenidos recibieron más de 120 golpes, entre gomazos, patadas, bofetadas y palizas aplicadas mientras permanecían inmovilizados. Según los relatos, dos verdugos se turnaban para golpear a cada joven con decenas de palos, en una escena de castigo colectivo que buscaba quebrar física y emocionalmente a los detenidos.
El operativo se ejecutó después de que las autoridades cortaran las telecomunicaciones desde finales de mayo, dejando nuevamente a Annobón sin posibilidad de comunicarse con el exterior. Para los habitantes de la isla, la medida no fue casual: denuncian que el aislamiento buscó impedir que las noticias sobre detenciones, torturas y abusos llegaran al exterior.
Adolescentes embarazadas entre las víctimas
La denuncia más grave involucra a adolescentes embarazadas tras violaciones de militares Fang, la elite imperante. Según los testimonios, tres jóvenes perdieron sus embarazos o sufrieron consecuencias severas tras las torturas, palizas y malos tratos recibidos durante el cautiverio.
Por tratarse de menores de edad y posibles víctimas de violencia sexual ejercida por los soldados Fang, esta publicación resguarda sus identidades completas, aunque los nombres fueron aportados por las fuentes denunciantes. Las víctimas identificadas en los testimonios son:
- G. C. T., 16 años, cursaba un embarazo de cuatro meses y habría perdido el embarazo tras las torturas.
- L. M. C., 16 años, cursaba un embarazo de tres meses y también habría perdido el embarazo como consecuencia de los golpes.
- F. A. B., embarazada de siete meses, habría sufrido torturas tras las cuales, según la denuncia, el feto dejó de moverse.
Todas estas niñas annobonesas quedaron embarazadas tras ser víctimas de violaciones cometidas por soldados Fang en la isla de Annobón. Crímenes de guerra. Crímenes contra la humanidad.
Los relatos son estremecedores. Las adolescentes suplicaron que dejaran de golpearlas al grito de que estaban embarazadas. Según las fuentes, los soldados respondieron con burlas y amenazas, y continuaron con los golpes hasta que las jóvenes comenzaron a sangrar.
Para Ambô Legadu, estos hechos incorporan una dimensión aún más cruel y criminal a la represión que sufre Annobón: ya no sólo se ataca a líderes comunitarios, ancianos, mujeres, jóvenes o religiosos, sino también a adolescentes y a niños aún no nacidos.
Persecución religiosa y ataque a la identidad annobonesa
Las detenciones se producen en medio de una ofensiva contra prácticas religiosas tradicionales de la isla. Tras el encarcelamiento del Sacristán Mayor y las restricciones impuestas a diversas ceremonias comunitarias, varios adolescentes continuaron reuniéndose para rezar novenas y plegarias en portugués antiguo, fa d’Ambô y español.
Para la población annobonesa, estas prácticas no son simples actos religiosos. Forman parte de una tradición espiritual centenaria vinculada a la identidad profunda del pueblo de Annobón. El fa d’Ambô, es una lengua criolla de base portuguesa hablada históricamente por la población de Annobón.
Por eso, las restricciones a las novenas, procesiones y expresiones religiosas tradicionales son interpretadas como un ataque directo contra la cultura, la memoria y la continuidad histórica del pueblo annobonés.
Los señalados por la denuncia
Los testimonios atribuyen la organización de las detenciones y las posteriores torturas a seis figuras vinculadas al aparato del régimen en la isla. Según la denuncia, los responsables señalados son: Melchor Andomo Osá, identificado como jefe militar del ejército desplegado en Annobón; Eduardo Mejía Villaute; Victoriano Manel Quintana; Arquel Malest López; Fidel Villarrubia Obama; y Félix Burgos Santander.
El operativo se ejecutó poco después de la llegada del nuevo gobernador nombrado por el régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, en un clima de mayor control político, presión militar e intimidación contra la población local.
La lista de detenidos
Ambô Legadu recibió una lista de 36 personas detenidas, además de las tres adolescentes embarazadas afectadas por las torturas. Entre los nombres aportados figuran adultos, jóvenes y menores de edad.
Por resguardo de los niños y adolescentes, se publican completos los nombres de las personas mayores de edad y se identifican con iniciales a los menores:
Tecla Morgades Segura, 41 años; Nicasio Mababla Ondúa, 22 años; Flavio Pelayo Castillo, 30 años; Jesús Múm Garriga, 19 años; Rosalinda Garriga Ejido, 22 años; Víctor Esono Bokung, 23 años; Djusila Andréu Manresa, 21 años; Briseida Solsona Nena, 22 años; Gabriel Brigol Malest, 27 años; Anita Sabadell Salas, 37 años; Patria Ntué Olivera, 24 años; Salvador Esono Bokung, 19 años; Silvia Ronda Múm, 26 años; Valeria Delamo Sagunto, 20 años; Francisco Aguilar Ronda, 19 años; José Isabel Orense, 19 años; Marina Felipe Solsona, 18 años; Lucía Merino Barril, 20 años; Leandro Cachina Blanco, 19 años; Ruth Merino Barril, 18 años; Ismael Cisnero Mañé, 19 años; Diosdado Muñoz Ramírez, 19 años; Pilar Andréu Múm, 21 años; y Leonardo Ronda Bestué, 54 años.
También fueron incluidos en la denuncia varios menores de edad: G. G. E., 17 años; M. S. C., 13 años; F. G. E., 13 años; A. S. A., 13 años; H. C. O., 13 años; S. M. C., 17 años; G. G. E., 10 años; E. Á. S., 16 años; C. A. T., 15 años; H. R. E., 14 años; E. L. P., 16 años; y M. P. R., 16 años.
La presencia de menores de apenas 10, 13 y 14 años entre los detenidos agrava la dimensión del caso y obliga a una intervención urgente de organismos internacionales de protección de la infancia.
Una isla aislada para ocultar la represión
El corte de telecomunicaciones volvió a aparecer como una herramienta central de control. Según las fuentes, desde finales de mayo se retiró la única línea telefónica operativa que todavía permitía cierto contacto con la isla.
No se trata de un episodio aislado. En julio de 2024, organizaciones internacionales ya habían denunciado que el régimen ecuatoguineano había impuesto una feroz represión y apagón digital sobre Annobón, dejando a la isla y a su población incomunicadas luego de protestas por el uso de dinamita que dañó viviendas, tierras y el deterioro general del ecosistema y el medio ambiente.
El aislamiento comunicacional, sumado a la militarización, configura una metodología de silenciamiento: primero se corta la comunicación, luego se ejecutan detenciones y castigos, y finalmente se intenta impedir que las víctimas puedan denunciar lo ocurrido.
Un llamado urgente a la comunidad internacional
El pueblo de Annobón ha pagado un precio extraordinariamente alto por defender su identidad, su cultura, su fe y sus derechos fundamentales. Ancianos, mujeres, jóvenes, líderes comunitarios y ahora también menores de edad han sufrido las consecuencias de una política de represión que continúa profundizando el sufrimiento de una población sometida a décadas de abandono, aislamiento y violencia.
Ante la gravedad de estos acontecimientos, Ambô Legadu realiza un llamado urgente a la Organización de las Naciones Unidas, a las organizaciones internacionales de derechos humanos, a los mecanismos de protección de la infancia, a las iglesias del mundo y a los gobiernos democráticos para que presten atención inmediata a la situación que vive Annobón.
Al gobierno de Guinea Ecuatorial se le exige el cese de las detenciones arbitrarias, el respeto de la libertad religiosa, la espiritualidad ancestral del pueblo de Annobón, la protección de los menores, la restitución plena de las comunicaciones y el fin de toda forma de violencia contra la población civil de la isla.
A pocos días del 13 de junio, festividad de San Antonio de Padua, Santo Patrono de Annobón, se convoca a todos los annoboneses, dentro y fuera de la isla, a mantener viva la unidad del pueblo, la solidaridad con las víctimas y el compromiso con la dignidad humana.
Porque ningún pueblo puede ser silenciado para siempre cuando permanece unido en defensa de su cultura, de su memoria y de su derecho a existir.
Ambo Legadu, AL
